Que te queme mi sol,
que te siga a todos lados,
y sea yo la sombra.
Mexicali quemando,
hiriendo, lastimándote...
Que en la soledad que deambulas
encuentres pedazos de mi amor.
Mis ojos siguiéndote en cada rayo;
el nopal mi recuerdo, y las espinas limpias y puras,
directo a tu corazón.
Sea yo la tormenta en el desierto,
sea mi voz el crujir de los cielos,
que nunca podras pasar desapercibido.
Que en la nada absoluta
desaparezca tu espejismo.
Y te arda la sed,
y te destroce el silencio.