Si te das cuenta que te amo
a las ocho de ayer,
cuando apago la luz, cuando cierro la puerta
cuando digo tu nombre, cuando veo que
estas a punto de hablarme,
cuando tocas mi tiempo,
llegas a mis piernas,
vas por el corazón.
Si te das cuenta, ¿Qué haces huyendo,
de tus ganas, tus suplicas sometidas,
tus sonrisas simuladas, o tus ojos ansiosos?
¿Qué haces dejando que él regrese, con su golpe,
con el recuerdo, con esa facilidad de apartarte,
de borrarte y de aniquilarte?
Insignificante a su lado,
¿ Qué haces esperando
que Él vuelva
a establecerse por completo?
No solamente era un sueño agradable...