Mi viejo, no estamos a tiempo, viejo.
Si vieras tu como me encantas, viejo,
con tus ojos de anteojo, mi viejo.
Pero la edad, viejo, la edad del mundo, de la cultura,
de mi abuela y los principios de tu padre.
Ya se les olvida que se siente con el alma.
Te gustan a ti también, mis ojos de ilusión, jóvenes,
con el viejo grabado en la pupila, derramado en la lágrima,
suplicado en las miradas;
Viejo, como te gusta contemplar mis ganas,
ganas que te piden un poco de caso, un poco, solo y no más.
A mi también me encanta, viejo, como te ves procurándome,
como si un día despertara yo sin tu sonrisa dedicada, como si un día
despertara yo con ganas de menos años a mi lado.
A mi tu también me encantas, viejo, en secreto,
como yo a ti, niña, virgen, pura, en secreto.