A el y a mi solo nos hacía falta tener un hijo.
No podíamos decir que eramos iguales, no lo eramos para nada,
a el no le gustaban las camionetas, ni las motos, ni yo todo el día.
A sus amigos les gustaba que estuvieramos juntos, ya que el "se lo merecía". Pero
a mi no me gustaba cuando no usaba brillantina en el cabello o cuando no me
avisaba que partiría a cierta hora por otro compromiso.
Si hubieramos tenido un hijo tendriamos algo en común,
tendríamos algo a que referirnos como nuestro, como nosotros,
como un proyecto en común. Pero el hijo no llegó. Y el y yo tomamos otros rumbos.
Casi cumplo veinte y ocho años. Lo hecho de memos cuanido nadie me difiere, cuando
nadie tiene criticas, cuando temen y admiran.
Cuando alguien más me ama yo hecho de menos su apatía, me llevaba bien con ella...
a el no le molestaba mi inocencia y mi felicidad, la toleraba, dificil en un hombre
con tanta apatía... veinte y ocho años.....
me hubiera gustado que el hijo hubiera llegado,
o haberme mantenido, nunca haber partido.