ojos invisibles, que están y no están; nombre mudo que grita y grita;
sonrisa discreta, la de cualquiera, para quien sea,
enredada en labios que conocen mi secreto, que siguen el juego;
manos que escriben palabras al viento que quedaran en mi memoria,
presencia eterna que nadie entiende,
que nadie siente.
tus títulos van conmigo, inundaste de letras y claves y escapaste,
muriendo cuando no apareces, reviviendo en la voz seca de esporádicos mensajes,
textos con tu olor y tus ganas;
tortura de saberte, perfecto desconocido,
que volverás cuando menos sea necesario, y mas te este deseando.
MUDO.