tu recuerdo me despierta,
cama con tus olores, como de café,
como de cigarrillo; apareces en los libros que nos bebimos,
las noticias que nos contamos a besos,
las instrucciones que dabas en las miradas,
los secretos escondidos en las risas.
tu voz que vueve en las hojas del árbol y las olas del mar;
el pan huele a tus cabellos olor a tibio.
tu aliado: el sol de mediodía,
cómplice de mi sombra que despavorida huye a tu encuentro,
donde estés, porque allá tengo que estar en alma,
y que el cuerpo siga aquí esperando.
el gato te busca y el cielo se quiere venir abajo porque no apareces,
las tías están desconsoladas, mis piernas inertes,
hormigas abusivas violan mis pasos
roban migajas y grillos muertos,
el sofá me queda grande, las bragas apretadas.
que incomodo cuando no llegas a dejarme dolorida
ansiosa de tus historias de la vuelta al mundo,
del viejo que ha vivido,
del amante que no me necesita,
de horacio...